Juan Luis Molero

Recreación del escultor Juan Luis Molero de algunos de los proyectos exhibidos en Tecno@rt.

El hombre nuevo

La escultura del HOMBRE NUEVO se inspira en una metáfora asociada a las narraciones vinculadas a dos edificios coetáneos de la antigüedad, al Coloso de Rodas y al Faro de Alejandría, para adaptarla al mundo de hoy.

Si el Coloso representa al dios solar Helios, la luz, y al pueblo que lo erigió para defender sus mares, el Faro es igualmente símbolo de luz y por tanto de la sabiduría de otro pueblo que quería servir de guía a los barcos que llegaban a su puerto.

El HOMBRE NUEVO es una metáfora del hombre de hoy, que trata de alcanzar la luz que ilumina al sabio a través de los conocimientos científicos, tomando como aliada a la propia naturaleza. Su propia estructura de madera, sus colores y su conexión directa con el trineo fotogramétrico expresan esta alianza.

La esquemática forma del HOMBRE NUEVO quiere responder a la propia identidad del hombre actual confrontado a la paulatina destrucción del planeta y sus posibilidades de actuación.

Es un HOMBRE NUEVO porque necesita cambiar su forma de pensar para convertirse en un auténtico filósofo que le permita actuar científicamente en relación con el entorno. Tiene que ser nueva su forma de pensar para comprender cuales son los problemas inminentes a los que se enfrenta y nuevos los medios para solucionarlos.

El respeto a los mares no solamente deberá asentarse en una tecnología respetuosa con otras formas de vida distintas a las humanas sino en la propia armonía del HOMBRE NUEVO con ellas.

 

Barco elemental

La vinculación de la escultura BARCO ELEMENTAL con el remolcador marino se establece a través del mito de Ulises, el héroe principal de La Odisea , probablemente la leyenda griega más recreada a lo largo de toda la historia.

Ulises representa las aventuras por los mares de un héroe que debe afrontar los peligros que le acechan, de los que va saliendo victorioso hasta su llegada a la meta, que es la ciudad de Ítaca.

Esta epopeya es una metáfora de la vida humana, del largo y difícil camino que todo individuo debe seguir antes de alcanzar sus objetivos, convirtiéndose en una verdadera experiencia iniciática llena de aventuras y peligros, que permitirá irse deshaciendo de la pesada carga de las cosas intranscendentes para concentrarse en las verdaderamente importantes.

La estructura y forma del BARCO ELEMENTAL permiten efectuar el transporte a la manera de un remolcador. El óxido de la superficie de la quilla pretende transmitir la idea de fuerza y de paso del tiempo, en contraste con le pureza de la carga.

Los cuatro contenedores que transporta representan los cuatro elementos esenciales del universo: tierra, aire, agua y fuego. Con el cambio cromático de estos cuatro elementos se intenta su integración en uno solo, que refleje el final de un largo viaje ecológico y sostenible por el que debe pasar todo proceso tecnológico si quiere alcanzar su verdadera meta, que ha de ser la de un progreso en armonía con la naturaleza.

 

Alas

Esta escultura se halla también inspirada en otro mito griego, el mito de Ícaro, que responde al sueño recurrente de volar de los hombres. En realidad fue Dédalo el primero que usó sus habilidades para volar. A petición del rey Minos construyó el laberinto que había de contener al Minotauro.

Cuando Minos lo encerró en él, Dédalo escapó, junto con su hijo Ícaro, mediante unas alas que él mismo fabricó. Pero él no era un héroe ni un mago, no era más que un artesano que construía instrumentos para volar.

Dédalo nos enseña que la tecnología no es intrínsecamente antagonista del mito, sino una parte de él. Es decir, Dédalo proporciona el transfondo arquetípico de la tecnología moderna.

En realidad la humanidad siempre ha volado en sueños que, ante su imposibilidad física, tuvo que recrear el antiguo mito mediante la construcción de aviones o cohetes espaciales.

La escultura ALAS se inspira en el mito griego de Dédalo e Ícaro, pero utilizando a un herrero arquetípico como Vulcano que a pesar de su fealdad y cojera estaba casado con Venus, la diosa del amor. Por eso la escultura es a la vez de hierro y dorada, una metáfora de la fuerza y pesadez a la vez que de sabiduría y conocimiento.

La tecnología puede y debe proporcionar las alas que permitan progresar, pero sorteando los peligros de su uso inmoderado. Por ello Dédalo advirtió a Ícaro que no volara ni demasiado bajo, cerca del mar, ni demasiado alto, cerca del sol. El final de la historia ya se sabe. El sol fundió sus alas de cera haciéndolo caer en picado hacia la muerte. Es una alegoría del ego presuntuoso de la tecnología que se hunde en la destrucción.

Las nuevas tecnologías deben incorporar una doble visión, que no implica ver dos cosas a la vez ni traducir una cosa a otra, sino un modo único de visión que permita ver a través de lo que vemos, es decir una visión completa a través de nuestro interior que incorpore las verdaderas necesidades de la humanidad.